El reto del siglo: restaurar y proteger las funciones ecosistémicas a través de la restauración de los bosques nativos

Comprometidos con la protección de los bosques altoandinos de Polylepis que son el hábitat principal de numerosas especies amenazadas de extinción como la Remolinera Real (Cinclodes aricomae) y el Torito Pecho Cenizo (Anairetes alpinus), Armonía reinició en 2017 el programa de restauración de los bosques de Polylepis pepei que se encuentran en las áreas protegidas Madidi y Cotapata. Desde entonces hemos plantado junto a miembros de la comunidad Puina aproximadamente 30,000 plantines de esta especie de Polylepis que está considerada Vulnerable de extinción por la UICN.

Hoy los profesores y estudiantes de la escuela de Puina ejecutan un programa autosostenible de reforestación a través del cual plantan anualmente aproximadamente 500 plantines. Del mismo modo, Armonía cooperó al personal del área protegida Cotapata para establecer su propio programa de reforestación de sus bosques de Polylepis pepei.

Reforestación por estudiantes de la escuela de Puina, noviembre de 2019. Foto por Monica San Cristobal.

El Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) fue un apoyo importante para reactivar  el programa de restauración de los bosques de Polylepis de Armonía en el departamento de La Paz. Durante este periodo  establecimos una sociedad colaborativa con diversos actores locales (comunidades y autoridades municipales), áreas protegidas (Madidi y Cotapata) y otras organizaciones no gubernamentales (ej. ACEAA, CODESPA y WCS) que invierten sus esfuerzos en las mismas áreas que son clave para la biodiversidad.

La intervención de don Gregorio, miembro de la comunidad de Puina (ver vídeo), es una muestra de cómo la percepción de miembros de la comunidad ha cambiado en favor de proteger los bosques de Polylepis.  

El último trimestre de 2019, y prácticamente todo el 2020, fue un periodo en el que tuvimos que afrontar retos monumentales. Bolivia fue literalmente azotada por una crisis política que paralizó el país. Luego, como si la crisis política no hubiera sido lo suficientemente dura, la llegada del COVID-19 puso en shock a un país que apenas levantaba la cabeza. Esta crisis sanitaria paralizó a Bolivia entera y nos dejó bajo el dintel de la puerta en la que nos aguarda la crisis económica más aguda de los últimos 25 años.

A pesar de las dificultades que se presentaron por la cuarentena que fue impuesta en el país, el programa de restauración de los bosques andinos adquirió una dimensión mucho mayor, expandiéndose al departamento de Cochabamba. Esto fue posible gracias al apoyo de la alianza Acción Andina, la cual está liderada por Global Forest Generation, una organización de alcance global basada en los Estados Unidos, y ECOAN, líder sudamericano de la iniciativa Acción Andina.

Soldados en la OTB Alto Mirador Ecológico. Foto por Ruth Marquez

Durante el 2020, ya como miembros de la alianza Acción Andina y pese a las restricciones que sufrimos como resultado de la pandemia COVID 19, establecimos en el departamento de Cochabamba una sólida alianza de trabajo en conjunto con la gobernación de este departamento, la alcaldía de Tiquipaya, el Parque Nacional Tunari, varias comunidades indígenas campesinas que habitan dentro de esta área protegida (ej. Cruzani, Laphia, Thola Pujru, Linkupata y Totora), así como otras comunidades periurbanas de Cochabamba, y numeras otras organizaciones de la sociedad civil que desean proteger al parque Tunari.

La meta propuesta hasta finales de febrero 2021 es plantar al menos 100,000 plantines de especies de árboles nativos para restaurar los bosques nativos secos y de Polylepis subtusalbida que originalmente cubrían todo el gradiente altitudinal de la cordillera del Tunari. De esta manera iniciamos un programa de 5 años cuya meta es restaurar y proteger las funciones ecosistémicas que esta área protegida proporciona a la región metropolitana de Cochabamba, con aproximadamente 1 millón de habitantes.
 

Una parte significativa de la Cordillera del Tunari es también un Área Protegida Nacional que produce (directa o indirectamente) casi el 100% del agua que es consumida por los habitantes de la región metropolitana de Cochabamba. La degradación de la vegetación nativa dentro esta Área Protegida, compromete esta función ecosistémica, pues disminuye la capacidad de recarga de los acuíferos subterráneos que sostienen la vida en el valle. Pero también comprometen la seguridad de viviendas que hoy se encuentran localizadas en zonas vulnerables a deslizamientos y mazamorras. Un ejemplo claro son las mazamorras que tuvieron lugar en el municipio de Tiquipaya y que pusieron en riesgo a cientos de familias.

Los bosques nativos de esta cordillera son también el hogar de biodiversidad endémica de Bolivia y en peligro de extinción como la Monterita Cochabambina (Poospiza boliviana) y muchas especies más. Como puede apreciarse con claridad, existe más de una razón importante para apoyar la restauración de los bosques nativos de la cordillera del Tunari.

Los bosques nativos de esta cordillera son también el hogar de biodiversidad endémica de Bolivia y en peligro de extinción como la Monterita Cochabambina (Poospiza boliviana) y muchas especies más. Como puede apreciarse con claridad, existe más de una razón importante para apoyar la restauración de los bosques nativos de la cordillera del Tunari.

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