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Foto de portada: Jaguar fotografiado con trampa cámara en la Chiquitanía boliviana. Paola Nogales

Es un majestuoso félido, con una presencia imponente y una anatomía singular. Su cuerpo revela agilidad y destreza como depredador tope en los bosques y selvas que habita. Además, destaca frente a los felinos pequeños que emiten maullidos, porque el jaguar ruge. Es un rasgo de su pertenencia al género de las panteras, tal como su nombre científico denota (Panthera onca), un rasgo que comparte con especies como el tigre, el león y el leopardo.

La característica más llamativa del jaguar reside en su pelaje. Su cuerpo tiene un patrón de manchas en forma de rosetas, conocidas por su coloración dorada con un centro más oscuro. Esta pigmentación no solo le otorga una apariencia impresionante, si no que también juega un papel esencial en su supervivencia porque le ayuda a camuflarse eficazmente en su hábitat natural, acechar sigilosamente y ocultarse entre la vegetación, facilitándole cazar sin gastar mucha energía.

La relación histórica de los jaguares con el hombre: respeto y miedo del otro

“Se encontró una bolsita hecha de piel de jaguar del periodo “Horizonte medio” (400-1100 DC), demostrando que nuestra relación con el jaguar lleva bastante tiempo”, relata la bióloga Paola Nogales Ascarrunz, exploradora de National Geographic e investigadora asociada del Museo Nacional de Historia Natural. Nogales explica además que esta relación siempre ha sido respetuosa, porque “los humanos nunca han sido un ítem alimenticio para los jaguares”. 

Los jaguares respetan a los humanos, pese a que aparecieron en Sudamérica mucho después que ellos. Y los pueblos nativos que habitan con el jaguar lo respetan porque ¿cómo no hacerlo?, si son majestuosos. Nogales señala que varias culturas lo tienen como una deidad. Por ejemplo, en las piezas de cerámica de la cultura Tiwanacota se ve al jaguar como una figura divina.

Es una relación entre respeto y miedo. “Por ejemplo, en la Chiquitanía boliviana algunas de las poblaciones humanas hacían sus casas con puertas pequeñas. Por ello eso los colonizadores los llamaron chiquitos. Pero en realidad, era para alejarse de las fieras, una de ellas, es el jaguar”, señala Nogales.

La conservación del Jaguar en Bolivia

Al ser un depredador tope en la trama alimenticia, el jaguar es clave para mantener la estabilidad de los ecosistemas. “Podría decir que sin jaguares no hay bosques, y sin bosques no hay agua. El agua sí nos interesa”, explica Nogales. Los humanos también dependen de los bosques y al eliminar al jaguar también se pondría en serio riesgo el equilibrio que sustenta la vida humana.

La conservación de los jaguares se vincula con las Áreas Clave para la Biodiversidad (KBAs, por sus siglas en inglés). Nogales explica que las unidades de conservación jaguar están relacionadas con áreas protegidas y las KBAs, indicando lugares saludables para la supervivencia de estas especies. “El desconocimiento de las KBAs podría perjudicar aún más a los jaguares, mientras que su protección beneficia tanto a las especies como a los ecosistemas”.

La experta enfatiza la importancia de los corredores en las KBAs para evitar problemas de endogamia entre poblaciones, permitiendo que los jaguares se desplacen y mantengan un flujo genético. Destaca el papel clave de Bolivia en la conservación de esta especie debido a su ubicación central en América del Sur, que permiten la conexión entre sus poblaciones.

En cuanto al área de acción para los jaguares, señala que los machos pueden moverse hasta 100 Km2, mientras que las hembras tienen un rango menor, estimado en 10 km2. La bióloga subraya que, si bien pueden coexistir en ciertos espacios dentro de estos rangos, hacinar a numerosos jaguares en un solo lugar no sería funcional, porque se pelearían.

La población de jaguares en Bolivia ha experimentado una alarmante disminución en los últimos años. “Con datos previos del 2015 que estimaban la población en 12,000 jaguares, los estudios más recientes revelan que ahora hay alrededor de 8,700”, afirma Nogales.

La falta de un monitoreo exhaustivo en todos los territorios dificulta el seguimiento preciso de la población de jaguares en el país. “Nos basamos en modelos y observaciones en lugares como Norte de La Paz, donde el declive es evidente debido a la destrucción del ecosistema”, destaca la investigadora.

Al referirse a la distribución de los jaguares a nivel mundial, Nogales Ascarrunz señaló que países como Estados Unidos, México, Venezuela, las Guayanas, y Argentina han registrado  extinciones locales de esta especie. Mientras que Uruguay y El Salvador han extinto totalmente las poblaciones de jaguares.  Por otro lado, Brasil alberga la mayor población de jaguares debido a su extenso territorio amazónico.

Amenazas para los jaguares

Respecto a las amenazas que enfrentan los jaguares, Nogales Ascarrunz identificó tres principales. En primer lugar, mencionó la destrucción del hábitat como una grave preocupación, ya que estos félidos dependen directamente de sus presas naturales y territorios extensos. “El área mínima de acción para un jaguar es de 10 kilómetros cuadrados”, subrayó.

El segundo gran desafío proviene del conflicto con ganaderos. La ausencia de leyes efectivas para proteger a los jaguares conlleva consecuencias drásticas. ” Los jaguares cuando atacan no se comen todo lo que ven, si no que, si comen a una vaca, al día siguiente se vuelven a comer a la misma vaca. Es ahí cuando lo esperan. Vuelve el jaguar a ese lugar y lo matan. Pero esto ya llega a otro punto, donde contratan gente y le pagan por cabeza de jaguar. Entonces, van a liquidar a todos los jaguares que están en todos los bosques colindantes y eso ya se genera como una pérdida muy importante para la población de jaguares. “, lamenta la experta. 

Nogales enfatizó que las prácticas inadecuadas, más que la mera presencia de ganadería, representan la mayor amenaza para la supervivencia de los jaguares. “No está mal tener ganado, pero es esencial aplicar buenas prácticas de manejo para evitar conflictos y conservar a esta especie”, concluye la investigadora.

El tráfico ilegal de partes de jaguar también constituye una grave amenaza, si bien está bien ligado al problema de la ganadería, además hoy hay gente que sí encuentra como un incentivo económico por matar jaguar por los costos, les pagan un monto alto por este animal. 

Investigación científica sobre el Jaguar 

“La realidad para otras especies es triste – señala la bióloga Paola Nogales – sin embargo, al ser el jaguar tan pintoresco, sí hay fondos para la investigación. Lo bueno es que el jaguar es una especie paraguas; si se lo conserva en un lugar, estás conservando a las otras especies pequeñas. Por esto hay fondos que se enfocan en trabajar con el jaguar”.

Optimistamente, explica que hay avances en la investigación científica de jaguares en Bolivia. Incluso hay una Alianza Jaguar donde las persona que trabajan con el jaguar comparten los resultados. Hay sistemas de monitoreo, con cámaras trampa por ejemplo para ver la densidad de población. También se avanza en leyes pues existe un plan de acción de conservación del jaguar. Sólo cuatro especies en Bolivia lo tienen: El delfín, el oso jucumari, cóndor y el jaguar.

Foto: La bióloga Paola Nogales coloca cámaras trampa para monitorear félidos. 

“Hay bastante investigación, pero no es suficiente. Comparado con nuestras especies bolivianas, sí tiene investigación. Pero si lo comparas con especies de otros países, como los tigres del África, ellos no tienen nada de investigación. Incluso con los países vecinos, como Brasil, Bolivia no tiene mucha ciencia” comenta Nogales.

Señala que todos podemos ayudar a conservar al Jaguar, incluso desde una cómoda posición citadina. “Debemos sentirnos orgullosos que tenemos un jaguar. Compartir esto y llegar a las autoridades para protegerlos. Por ejemplo, para parar estas quemas que están acabando con su hábitat. También llegar a las personas ganaderas, para que no maten al jaguar. Por otro lado, si en la calle ves billeteras de jaguares y las compras, literalmente estás pagando por la muerte del jaguar. Y los medios de comunicación ayudan hablando del jaguar”.

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