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Los bosques de Polylepis (Queñoa, Kewiña y/o Lampaya) son los ecosistemas alto andinos más amenazados en los Andes tropicales (Foto: Ruth Marquez)

Los bosques de Polylepis (Queñoa, Kewiña y Lampaya) son los ecosistemas altoandinos más impactados. Hoy solo sobreviven pequeños fragmentos de estos bosques restringidos a áreas de bajo valor agrícola. Sin embargo, estos bosques son el hábitat más importante para numerosas especies que hoy se encuentran en peligro de extinción como la Remolinera Real (Cinclodes aricomae) y el Torito Pechicenizo (Anairetes alpinus) en La Paz, y la Monterita Cochabambina (Poospiza garleppi) en algunos sitios en los Andes del centro de Bolivia (Cochabamba, Chuquisaca y Norte de Potosí).

Monterita Cochabambina (Poospiza garleppi) es una especie endémica de Bolivia amenazada de extinción (Foto: Paul B. Jones)

En 1996 se estimaba que solo el 10% de los bosques de Polylepis que una vez existieron en Bolivia, aún permanecían en pie. Aunque no se ha estimado la superficie de bosques de Polylepis perdido desde entonces, no existe duda que sí hubo una disminución. Esta es la misma situación para otros ecosistemas andinos como son los bosques secos en los valles secos interandinos del centro de Bolivia (Chuquisaca, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz) que hoy también se encuentran profundamente degradados y fragmentados. La región metropolitana de Cochabamba ha desplazado completamente al bosque seco que una vez existió en este valle. Del mismo modo, los bosques en la mayor parte de los valles secos interandinos han sido reemplazados por campos agrícolas.

Plantines de Polylepis subtusalbida producidos en el vivero de Armonía/ Gobierno Municipio de Tiquipaya (Foto: Rodrigo Soria)

Por más de 15 años Armonía ha invertido esfuerzos para proteger estos bosques y las especies de aves más amenazadas de extinción que dependen de estos hábitats. Llevamos adelante numerosas actividades de educación, reforestaciones e investigación, y hoy enfocamos nuestros esfuerzos para proteger los sitios más importantes para esta biodiversidad amenazada. Desde marzo 2020 estamos restaurando los bosques nativos de la vertiente sur del parque nacional Tunari. Nuestros socios en esta iniciativa son varias comunidades que tienen sus territorios dentro del parque nacional Tunari, el parque Nacional Tunari, la gobernación de Cochabamba y los gobiernos municipales de Tiquipaya, Sacaba, Quillacollo y Vinto.

Atajados que alamacena agua para agricultura y combate de incendios durante las épocas secas(Foto: Ruth Marquez)

Hasta la fecha hemos plantado casi medio millón de árboles nativos en la vertiente sur del parque nacional Tunari. Esto sin duda es un logro único jamás alcanzado en ninguna otra región en Bolivia. Sin embargo, nuestro trabajo de restauración no se limita solo a plantar árboles. También implementamos una serie de acciones para garantizar que las áreas reforestadas, y los fragmentos de bosques nativos aun en pie, reciban una protección activa por parte de las comunidades involucradas. Para lograr esto también apoyamos el desarrollo sostenible de las comunidades involucradas (ej. apoyo al mejoramiento de sistemas de riego, manejo sostenible de plantaciones de árboles exóticos, apoyo en la agroforestería, etc.) y fortalecemos la gestión del área protegida.

Politubos para reforzar los sistemas de riego en familias de comunidades que están involucradas en el proyecto (Foto: Ruth Marquez)

Durante la gestión 2022 formamos brigadas de bomberos forestales conformadas por miembros de las comunidades con las que trabajamos y adquirimos el equipo necesario para combatir incendios. Estas brigadas tuvieron un rol importante combatiendo incendios forestales que se originaron en comunidades vecinas con las que aún no trabajamos. Esto muestra el compromiso de las comunidades con las que trabajamos para proteger los fragmentos de bosques y las áreas en restauración. Esto también deja en evidencia que es importante expandir nuestro proyecto a más comunidades que están a lo largo de la cordillera Tunari.

Entrenamiento y equipo entregado a las brigadas de bomberos forestales formados por miembros de las comunidades involucradas en el proyecto de restauración de los bosques nativos (Fotos: Rodrigo Soria)

Uno de los impactos a largo plazo de nuestro proyecto es la protección de las cuencas. Hoy varias de las cuencas que bajan de la cordillera del Tunari se encuentran en un pésimo estado y son altamente vulnerables a deslizamientos que pueden tener consecuencias fatales, tal como sucedió en la cuenca Taquiña en los febreros de 2018 y 2020. El parque Tunari es un área protegida de mucha importancia para la población en el valle de Cochabamba (alrededor de 1 millón de personas), pues más del 80% del agua consumida proviene de esta cordillera. Consecuentemente, su protección es de suma importancia para evitar desastres, regular el ciclo del agua en esta región de Bolivia y asegurar el futuro de la población de Cochabamba.

Puedes ver los videos de nuestro trabajo

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