Texto: Daniela R. Gutierrez, Armonía
Representantes de 24 comunidades de Cochabamba y la Chiquitanía participaron en el “Diálogo de Saberes por las Cuencas: Primer Encuentro Comunitario entre Valles y Llanos”, organizado por la Asociación Armonía, a través del Programa Tunari, y la Organización de Gestión de Cuencas (OGC) 13 de Agosto.
El encuentro reunió a dirigentes, autoridades y representantes comunitarios para compartir experiencias sobre la protección del agua, los bosques, los suelos y los territorios. A pesar de provenir de contextos geográficos distintos, las delegaciones coincidieron en una necesidad común: fortalecer espacios comunitarios organizados que permitan planificar, coordinar y sostener la gestión integral de sus cuencas.
Durante la jornada, los participantes reconocieron que las comunidades pueden fortalecer la protección y el uso sostenible del agua cuando cuentan con Organizaciones de Gestión de Cuencas, mecanismos que aseguren la continuidad de sus acciones y redes de colaboración entre territorios. Benjamín Vargas, dirigente de La Phia, describió a los bosques de plantas nativas como “fábricas de agua” y destacó la necesidad de recuperar estas especies para proteger las fuentes hídricas y el conjunto del ecosistema.
Los participantes también relacionaron el cuidado de los bosques y los suelos con la producción orgánica, la salud de las familias y las oportunidades de desarrollo sostenible para sus comunidades.
Representantes de las comunidades del Distrito 13 de Tiquipaya durante el encuentro.
Comunidades organizadas para construir soluciones
El diálogo permitió que las delegaciones expresaran la necesidad de conformar, fortalecer y articular organizaciones comunitarias que protejan de manera coordinada las cuencas y los territorios.
Dirigentes comunitarios señalaron que todavía existen dificultades para que toda la población comprenda la importancia de cuidar una cuenca. Por ello, solicitaron que la Asociación Armonía continúe acompañando estos procesos de organización, formación, restauración y planificación territorial. “Estos espacios participativos nos ayudan a seguir trabajando porque somos parte de la solución y, en conjunto, podemos construir respuestas para nuestros territorios”, coincidieron representantes de las comunidades.
Daniela Aguirre, coordinadora del Programa Tunari de la Asociación Armonía, destacó que la construcción de redes permitirá sostener el trabajo iniciado y vincular las experiencias de diferentes regiones. “Pese a las distancias, todos estamos conectados por el agua. Construir redes nos permite seguir articulando y trabajando desde el territorio con una visión de colaboración y unidad”, afirmó Aguirre.
Valles y llanos comparten un mismo propósito
Las delegaciones de la Chiquitanía compartieron aprendizajes relacionados con la organización comunitaria, la articulación con diferentes niveles del Estado, el turismo comunitario, la protección de fuentes de agua y la conservación de sus territorios. También resaltaron la importancia de que las organizaciones comunitarias cuenten con mecanismos financieros sostenibles que les permitan dar continuidad a sus acciones de conservación y gestión territorial.
Los visitantes señalaron que los sistemas de vida, los bosques, los ríos y las formas de producción de las tierras bajas son diferentes a los de los valles cochabambinos. Sin embargo, el intercambio les permitió reconocer desafíos comunes y recoger aprendizajes que pueden ser adaptados a cada territorio.
Rodrigo Soria, director ejecutivo de la Asociación Armonía, señaló que estos encuentros permiten conectar experiencias construidas desde realidades diferentes. “Las tierras bajas y los valles enfrentan contextos geográficos distintos, pero comparten un mismo objetivo: proteger sus paisajes y fuentes de agua para garantizar el futuro de sus comunidades. El compromiso es continuar fortaleciendo esta articulación y el trabajo conjunto”, expresó Soria.
El encuentro concluyó con el desafío de continuar construyendo una red colaborativa entre las Organizaciones de Gestión de Cuencas de Cochabamba y la Chiquitanía, capaz de intercambiar conocimientos, acompañar procesos comunitarios y promover soluciones desde los propios territorios.
La principal conclusión de la jornada fue que proteger una cuenca no depende únicamente de acciones ambientales aisladas: requiere comunidades informadas, organizadas y vinculadas entre sí.
El agua conecta a los territorios; la organización comunitaria permite protegerla.
Representantes de comunidades de Cochabamba y la Chiquitanía participaron en el “Diálogo de Saberes por las Cuencas”



