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Familia de Parabas Barba Azul en la Reserva Natural Laney Rickman. Foto: Teodoro Camacho / Asociación Armonía.

El Programa de Cajas Nido alcanzó este resultado durante la temporada reproductiva 2025-2026 en la Reserva Natural Laney Rickman, en Beni. La iniciativa acumula 184 volantones desde 2005 y prevé llegar a 200 en 2027.

Veinte crías de paraba barba azul (Ara glaucogularis) alzaron vuelo durante la temporada reproductiva 2025-2026, la cifra más alta registrada por el Programa de Cajas Nido de la Asociación Civil Armonía. El resultado representa un avance para la conservación de esta especie endémica de Bolivia, catalogada en peligro crítico de extinción.

Según los registros del programa, la temporada dejó 61 huevos, 28 pichones nacidos y 20 volantones, nombre que reciben las crías que alcanzan la etapa de abandonar el nido. Con este resultado, la iniciativa suma tres temporadas consecutivas de récords en el número de crías que lograron volar.

«El 20 era un número al que nos estaba costando llegar, así que hemos roto ese récord», explica Huáscar Morales, coordinador del Programa de Conservación Barba Azul.

También se registró la mayor cantidad de cajas nido ocupadas por la especie: 19, de las cuales 11 produjeron crías que llegaron a volar. Para Morales, estos resultados reflejan el aporte del monitoreo y las condiciones que las aves encuentran para reproducirse.

Parabas Barba Azul en una caja nido, registradas por una cámara trampa. Imagen: Armonía.

La temporada fue, además, la más larga documentada por el programa: se extendió durante 254 días, entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. Su duración estuvo relacionada, en parte, con una pareja que puso huevos más tarde de lo habitual. Mientras la mayoría de los pichones alza vuelo entre marzo y abril, una de las crías permaneció en el nido hasta agosto, bajo el cuidado de sus padres y el seguimiento del equipo.

El Programa de Cajas Nido comenzó en 2005 para compensar la escasez de cavidades naturales en los troncos de las palmeras, espacios que la especie necesita para reproducirse. Desde entonces, las cajas instaladas y monitoreadas por Armonía han permitido que 184 pichones alcancen su primer vuelo en libertad.

Detrás de estos resultados hay dos décadas de experiencia de campo. César Flores, guardaparque principal de la Reserva Natural Laney Rickman, lleva 16 años trabajando en el programa. Su conocimiento de los hábitos de la especie contribuye a seleccionar los sitios de nidificación y a realizar el monitoreo procurando evitar perturbaciones.

César Flores monitorea una caja nido durante una jornada de trabajo en la reserva. Foto: Armonía.

Este trabajo se complementa con la protección del hábitat frente a amenazas como los incendios, la presión ganadera y la caza. «Todo este conocimiento acumulado durante años hace que el programa de cajas nido sea beneficioso», señala Morales.

La continuidad de la iniciativa también depende del apoyo de sus patrocinadores. Mediante Nido Adoptivo, en alianza con Bird Endowment, durante esta temporada se patrocinaron 128 cajas. Los aportes contribuyen al monitoreo, al trabajo del personal y a las operaciones que sostienen el programa en la reserva, ubicada en las sabanas benianas.

Huáscar Morales, coordinador del Programa de Conservación Barba Azul, revisa una caja nido. Foto: Teodoro Camacho / Armonía.

Aunque los resultados son alentadores, la recuperación de la especie sigue siendo un desafío de largo plazo. «En 16 años logramos los primeros 100 polluelos que volaron. En los últimos años hemos aumentado esa tasa de reproducción y esperamos alcanzar los 200 en 2027», afirma Morales.

El coordinador destaca que las aves se reproducen de forma natural, sin incubadoras ni crianza artificial. Las cajas proporcionan lugares para anidar, mientras los padres incuban los huevos y cuidan a sus crías.

Alcanzar los 200 volantones acumulados será el próximo hito del programa. Para avanzar hacia esa meta, Armonía busca sostener el monitoreo, el mantenimiento de las cajas y la protección del hábitat, con el respaldo de quienes apoyan sus iniciativas de conservación.

Cuatro Parabas Barba Azul vuelan sobre la reserva. Foto: Teodoro Camacho / Armonía.

Texto escrito por: Nicole Denisse Laura, Armonía

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