Los paisajes Isiboro-Sécure y Oeste del río Mamoré serán escenario del programa El Latido de la Naturaleza (Natures’ Heartbeat, en inglés), una iniciativa que, durante los próximos cuatro años, buscará fortalecer a organizaciones locales y comunidades indígenas como protagonistas en la protección de dos de las áreas más importantes para la biodiversidad en Bolivia. La apuesta no parte de cero: se enmarca en la consolidación de la red nacional de Áreas Clave para la Biodiversidad (KBA), un proceso que en los últimos años permitió identificar 97 sitios estratégicos para resguardar ecosistemas y especies amenazadas en el país. Con este nuevo impulso, la meta es pasar del reconocimiento técnico de estos territorios a una gestión activa y sostenida desde el propio territorio.
“Este programa marca un punto de inflexión porque nos permite dar continuidad al trabajo que Bolivia inició con la identificación y actualización de las Áreas Clave para la Biodiversidad KBA en el país. La iniciativa representa un paso estratégico fundamental para dar continuidad y consolidar la red de sitios KBA de Bolivia, los sitios de especial importancia para asegurar la supervivencia de los ecosistemas y las especies más vulnerables a nivel nacional”, aseveró Diego Peñaranda, Coordinador del Programa Nature’s Heartbeat en Bolivia.
Luego de un proceso de actualización e identificación de los sitios KBA en Bolivia entre el 2022 y el 2024, y gracias al apoyo de más de 25 instituciones entre universidades, museos, ONGs, fundaciones e investigadores independientes, Bolivia actualmente cuenta con 97 sitios KBA vitales para salvaguardar su patrimonio natural y cultural. Empezar fortaleciendo a los verdaderos actores para la conservación a escala de paisaje en dos de estos 97 sitios es un hito sin precedentes en Bolivia y que apuesta por multiplicarse a más sitios en los próximos años.
El programa es un esfuerzo conjunto entre el Comité Nacional de la UICN de los Países Bajos, Armonía Bolivia, A Rocha Ghana, el Fondo para la Conservación Ambiental Ecotrust de Uganda y el Programa de Intercambio de Productos Forestales No Maderables (NTFP-EP) en Indonesia y Filipinas, y cuenta con el financiamiento de la Lotería del Código Postal de los Países Bajos (Postcode Loterij).
Sus objetivos fundamentales son canalizar apoyo, capacidades y recursos a los verdaderos agentes en la conservación de la biodiversidad, para que puedan crear oportunidades para mejorar sus medios de vida y, al mismo tiempo, proteger su territorio y los ecosistemas en él; y promover un nuevo paradigma de cambio de sistema en la manera como se canalizan y ejecutan los fondos para la conservación de la biodiversidad.
Para ello el programa se desarrolla bajo el enfoque del Financiamiento Basado en la Confianza (Trust-Based Funding), el cual propone otorgar recursos económicos flexibles, adecuados a las necesidades y prioridades de los actores locales, mientras fortalece los lazos de compromiso, cumplimiento de resultados y la obtención de logros tangibles en la conservación de la naturaleza. Este programa inicialmente se desarrollará durante cuatro años en paisajes KBA priorizados en los cinco países participantes, sin embargo, pretende consolidarse como un programa a largo plazo escalando a más actores y otros sitios KBA de especial relevancia.
Implementación en Bolivia
En el contexto boliviano, el programa Natures’ Heartbeat priorizará la participación de las comunidades locales, pueblos indígenas y organizaciones establecidas en ambos paisajes que habitan los territorios, así como la evaluación de especies, biodiversidad y amenazas ambientales presentes en cada sitio. Las organizaciones locales de conservación juegan un papel indispensable en la definición de estrategias y acciones dentro de las KBAs.
El paisaje Isiboro Sécure es una de las KBAs clave en Bolivia. Ubicado entre los departamentos de Cochabamba y Beni, este territorio combina selvas subandinas y amazónicas, bosques húmedos y sabanas inundables, conformando un mosaico de hábitats ricos en biodiversidad con precipitaciones que en algunas partes superan los 5 000 mm anuales. Es hogar de especies emblemáticas como la Pava Copete de Piedra (Pauxi unicornis) y alberga poblaciones de varios mamíferos y reptiles amenazados, además de estar bajo la gestión del Servicio Nacional de Áreas Protegidas de Bolivia (SERNAP), lo que permite una gestión integrada del sitio.
El paisaje del Oeste de Mamoré comprende diversos hábitats —sabana, sabana arbolada, islas forestales, bosques de galería y humedales— con un ciclo hidrológico marcado por ocho meses de inundación seguidos de cuatro de sequía extrema. La zona es refugio de alrededor de 320 especies de aves, incluyendo diversas especies de parabas como la Paraba Barba Azul (Ara glaucogularis) y varias aves migratorias que la utilizan como área de alimentación y descanso. La región también alberga fauna de interés conservacionista como el lobo de río (Pteronura brasiliensis) y el tapir terrestre (Tapirus terrestris).
Paisaje Oeste del Río Mamoré
El KBA Oeste del Río Mamoré es un sitio de importancia significativa para la biodiversidad, ubicado en la llanura de inundación amazónica del suroeste del departamento del Beni, en el centro de Bolivia. Con 14.871 km², alberga poblaciones de relevancia internacional de especies globalmente amenazadas, incluyendo a la críticamente amenazada y endémica Paraba Barba Azul (Ara glaucogularis) y varias otras especies de aves amenazadas, entre ellas el recientemente registrado Tinamú Enano (Taoniscus nanus) que hasta ahora solo se conocía en Brasil, y al menos una especie de semillero que será descrita en 2026.
Este sitio también recibe al menos 18 especies de aves playeras migratorias cada año y mantiene poblaciones de otras especies de interés para la conservación, como el delfín de río amazónico (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el jaguar (Panthera onca). El área comprende una diversidad de humedales, sabanas estacionalmente inundables, islas de bosque y bosques de galería asociados al sistema del río Mamoré. Entre las amenazas de origen antrópico, la agricultura a gran escala, principalmente soya, podría generar modificaciones extensivas del paisaje dentro de este KBA, afectando no solo la integridad del entorno, sino también a las especies de interés para la conservación que lo habitan. Otras presiones incluyen la caza no sostenible, la ganadería no regulada y la fragmentación del hábitat asociada a la expansión de asentamientos humanos. Al mismo tiempo, la ganadería, la agricultura y la pesca tradicionales practicadas por comunidades indígenas forman parte del paisaje, aportando dimensiones socioculturales clave para la planificación de la conservación.
Paisaje Isiboro-Sécure
Este KBA corresponde al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS). Ubicado en el límite norte del departamento de Cochabamba y el sur del Beni, se extiende sobre 13.000 km² y abarca bosques amazónicos montanos, bosques nublados en las estribaciones andinas, así como extensos bosques tropicales de tierras bajas y humedales moldeados por los ríos Isiboro y Sécure.
Califica como un KBA global por albergar poblaciones importantes de la críticamente amenazada Pava Copete de Piedra (Pauxi unicornis), una especie endémica de distribución restringida y de alta preocupación para la conservación. El sitio también protege poblaciones significativas de otros taxones amenazados a nivel global o nacional, entre ellos el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), el tapir amazónico (Tapirus terrestris), el chancho tropero (Tayassu pecari), el delfín de río amazónico (Inia geoffrensis) y tortugas de río como Podocnemis expansa y Podocnemis unifilis.
Sin embargo, y pese a su estatus oficial como Parque Nacional, enfrenta amenazas persistentes como la expansión de la agricultura a pequeña escala, la construcción de carreteras y la fragmentación asociada, el avance de asentamientos humanos y las presiones derivadas de proyectos de infraestructura. Este sitio posee además un profundo valor sociocultural, ya que es habitado y gestionado por los pueblos indígenas Yuracaré, Mojeño-Trinitario y Tsimane, cuyas formas de vida y tradiciones culturales están estrechamente vinculadas al bosque y a los ríos.



